domingo, 3 de julio de 2011

Un rostro. Una mujer. Ella

–¡Ay Dios! ¿Por qué vos plugo de poner tanta beldad en esta señora y en mí tan gran cuita y dolor por causa della? En fuerte punto mis ojos la miraron, pues que perdieron la su lumbre, con la muerte pagarán aquella gran locura en que el coraçón han puesto.

Así dice Amadís de Gaula después de ver a Oriana, su dama, en los primeros capítulos de la novelita.

Y es que al pensar en mi Oriana hago el mismo apóstrofe; mi corazón, si es que ahí se alberga mi querencia, padece una gran locura. Es ya mucho tiempo de estar así, bien podría decirse que lo tomo como una costumbre, pero una que se altera cada que vuelve a estar frente a mi ojos.

Ha habido una infinidad de oportunidades, oportunidades que se esfuman, las esfumo.
No, creo que se van solitas, así como el agua y las frutas para Tántalo (rodeado de tanta agua y de tantas frutas sin poderlas tomar: cada que quería comer o beber, el agua se absorbía y los frutales se elevaban), salvo que lo mío no es por castigo. Espero.

Tenerla cerca es tan confortante, tan agradable, que no quisiera nunca desprenderme de ella.

[A pesar de todos los singulares ejemplares que ha tenido por novios...]


Preguntaré, a modo de conclusión, como Rubén Bonifaz Nuño:

¿Por qué, si no me quieres, me has querido?

Addenda: ¿Esto es amor?

Momento peliculesco. O: Ella es una chica muy linda, [creo que] es muy atractiva

Uno de los días pasados iba con mi amigo en la línea 3 del metro: él me contaba chistes, yo me reía (siempre he admirado esa capacidad suya para contar chistes y me sorprende también la facilidad con la que cuenta historias -aunque siempre se caen por detalles que no espera que tome en cuenta-) y hablábamos de los proyectos en los que estamos.
En ésas estábamos, y por ahi de la estación Centro Médico, cuando oí un golpeteo en la ventana del vagón -iba sentado al lado de la ventana-, volteé y vi a M., mi amiga de italiano por quien pasé bien una gran parte del curso. Hacia el final tuvo que irse por un curso de no-diré-qué: me quedé solito con la bola de brutos de mi grupo de italiano.

Teníamos casi dos meses sin vernos ni hablarnos. No pude más que emocionarme (me asombra también cuán rápido me encariño con las personas) y tomé mis cosas como pude y corrí hacia la puerta, sin despedirme de mi colega.

La gente con la que viajábamos se dio cuenta de lo que pasaba, de lo que me pasaba y los que estaban en la puerta, dos señores, las detuvieron para que pudiera salir sin broncas porque el sonidito de cerrar puertas en el convoy ya se dejaba escuchar. Así como salí al andén, las puertas se cerraron y el tren emprendió la marcha

Después de una plática no tan breve, nos despedimos, haciendo la promesa de encontrarnos en otro lugar menos ajetreado. Me subí al metro y pensé en lo que acababa de suceder, cómo fue que logré bajar del metro. Sólo había visto algo así en las películas gringas donde un chico intenta alcanzar o ver a la chica que le gusta y la gente lo ayuda, así nomás.
Ahora imagino a M., viéndome hacer mi desmadre en el vagón; imagino también a la gente viendo lo que un hombre hace por una mujer, dejar a su amigo, arrastrar su chamarra y cosas por el estilo.

lunes, 20 de junio de 2011

Antes de decir cualquiera de las grandes palabras

Tal es el título de un poema de David Huerta, poeta mexicano que a través de su obra realiza una experimentación con el lenguaje, lo lleva a puertos insondables, las más veces y otras tan sólo nos recuerda, nos vuelve a decir, que somos hombres.
Para él no hay "cosa" más importante que el lenguaje, las palabras, los sonidos que ellas producen; ama el lenguaje.
Parece que David quiere mostrar parte de lo mucho que sabe (aunque él dice que ello es muy poco) en cada poema que elabora, bien puede hablar de Blake, de Campbell, de Cortázar y hasta de La Biblia. Así es él. Le gustan los extremos y los experimentos, aparte de lo que uno puede considerar como extraño.

  
      "Antes de decir cualquiera de las grandes palabras"


  Ya se sabe: primero tenemos que ponernos de acuerdo
  en cuáles son, pero convengamos en que existen:

  se escuchan con todo su peso y gravedad
  por la Perspectiva Nievski, en el murmullo de Raskolnikov,

  y  Cortázar se burla de ellas a cada rato
  y las aligera, las despierta, las reconcilia

  con el resto del vocabulario, para que puedan rozarse
  sin daño con las demás y libertad no lastime demasiado

  con su tonelaje de mármol griego
  y su tufillo existencialista y su indudable grandeza trágica

  a tenedor, a janitor, a bibelot –aunque esta última
  es sospechosa de grandeza por culpa de Mallarmé,

  también están las cortas y decisivas, , no, ahora, nunca,
  la turbia amor, la limpia muerte, la zarandeada poesía,

  otras que son como el arte por el arte, sándalo,
  por ejemplo, y algunas como desoxirribonucleico, telescópica

  y de indudable elegancia científica, de una manera vaga
  e intensa y laberíntica, al mismo tiempo, conectada

  con esa otra, vida, y están las combinaciones, claro,

  tu boca, esta carta, docenas de objetos verbales
  que sólo tienen importancia por razones inexplicables,

  pronunciadas en la noche o el día, dichas

  o guardadas en el silencio, en la red aterciopelada
  de la memoria, en la fortaleza transparente y enérgica

  del olvido, ese cuerpo o tejido del que también
  están hechas las grandes palabras, el tiempo, tantas cosas.

En Lápices de antes, 1994.

sábado, 18 de junio de 2011

El noi del Poble-sec: Joan Manuel Serrat

El 14 de junio de este 2011, Joan Manuel Serrat fue distinguido con el Doctorado Honoris Causa de parte de la Universitat Pompeu Fabra por, entre otras cosas, ser el mayor difusor de la lengua y cultura catalanas alrededor del mundo, por mostrar fuerza y dignidad en sus composiciones y difundir la obras de un buen número de poetas contemporáneos. [He aquí el link de la "Pompi" http://www.upf.edu/enoticies/1011/0614.html]
En la ceremonia, tanto Josep María Micó, catedrático de la Universidad, como el rector, Josep Joan Moreso, en sendos discursos, laudatio el primero y formal el otro, insistieron en que la obra de Serrat trasciende de lo cultural a lo emocional, a lo subjetivo. De ahí lo entrañable de lo hecho por el noi del Poble-sec.
Entonces, en ese tono de homenaje y reconocimiento, pongo a continuación una lista de sus canciones, las que cabrían en un CD de 80 minutos. La lista la conforman canciones por las que siento un aprecio enorme. Como se dice en estos casos, no me veo sin la presencia de la música de Serrat en mi vida. Él y el catalán son dos elementos importantes, me han enseñado otra forma de ver el mundo,



Vinga, heus ací la llista:

1. Mediterráneo
2. Menos tu vientre
3. Me'n vaig a peu
4. Tu nombre me sabe a yerba
5. Paraules d'amor
6. Cantares
7. La saeta
8. Pare
9. La boca
10. Señora
11. Com ho fa el vent
12. Cançó de bressol
13. La mujer que yo quiero
14. De cartón piedra
15. Mensajes de amor de curso legal
16. Poema de amor
Moltes gràcies, Joan Manuel!