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lunes, 2 de enero de 2012

Gernika en mis ojos (Dolor es tu nombre)

El de Gernika (Guernica, en español) es uno de los atentados más cruentos en contra de civiles y es uno de los iconos más emblemáticos del "movimiento" antibélico.
Parece que fue el ensayo de lo que serían los ataques aéreos durante la Segunda Guerra Mundial; las consecuencias ya se saben.
El ataque sobre Gernika ocurrió el 26 de abril de 1937, efectuado por alemanes e italianos que estaban del lado de los golpistas.
Picasso tituló uno de sus cuadros "Guernica", en él no hay referencias explícitas al ataque mencionado pero sí puede percibirse desesperación, un clamor de paz y el sufrimiento que la guerra ocasiona al ser humano.
Lo que más me sorprende, luego de la utilización de blanco y negro (con algunos grises), son las expresiones de las figuras representadas, tanto de los seres completos como de los que están fragmentados. Y creo que es este detalle, los fragmentos o trazos, lo que nos pone a pensar en los resultados de cualquier acto bélico, no sólo en material, lo evidente, sino en el interior de cada sociedad.


A modo de homenaje, Diego el Cigala lanzó en 2005 un disco llamado Picasso en mis ojos, en el que a través de diez canciones, una de ellas es la musicalización del poema "La paloma" de Alberti, presenta un nuevo acercamiento a la obra del malagueño. Una de las canciones que integran el álbum se llama "Guernika-Dolor":


Los considero un deleite para los ojos y para los oídos.

sábado, 30 de octubre de 2010

Simonetta Vespucci

Alexandre de Riquer (Calaf, 1856-Palma de Mallorca, 1920), hacia 1906, publicó un libro intitulado Aplech de sonets en el cual se incluye un poema llamado "Simonetta Vespucci". Dicha composición está dedicada a aquella musa italiana (1453-1476) -me sirvo del anacronismo- que Sandro Botticelli (Florencia, 1445-1510) pintó en varias ocasiones.
El poema fue recogido por Josep Maria Sala-Valldaura en Antologia de la poesia eròtica catalana del segle XX, Barcelona, Proa, 1977, [Els llibres de l'Ossa Menor], 272 pp.

SIMONETTA VESPUCCI

Simonetta Vespucci, de brocatell vestida,
donant la mà al poeta, s'avança lentament;
Botticelli amb noblesa, a seure la convida,
ella insinua amb gràcia coral salutament                            4

i a poc a poc, deix caure l'ampla roba enriquida
per blondes i joiells. Desnua, conscient,
sens pena ni arrogància, lo més naturalment,
alça sa forma esvelta d'una blanco' exquisida.                  8

Policià diu un vers que escolta enamorada,
mentre Sandro disposa un collaret de roses,
trobant-la bella, diàfana, sumptuosament trenada;          11

col·loca amb art sobre ella les glasses vaporoses
i reprèn sa gran obra amb una fe sincera.
Simonetta Vespucci, posa de Primavera.                      14


El primer cuarteto nos dice cómo se encuentra Simonetta: porta un vestido de brocatel -tejido de seda que tiene dibujos de color distinto al del fondo- y avanza despacio mientras le da la mano a un poeta que no sabemos quién es, marcando una tensión poética. Botticelli, quien aparece hacia el tercer verso, la invita, muy cortés, muy noble, a sentarse; ella con gracia insinúa un cordial saludo y (ya en el segundo cuarteto) poco a poco deja resbalar el paño que está adornado -roba enriquida- de blondas (encaje de seda con el que se hacen vestidos de mujer, entre otras cosas) y joyas. De manera natural desata la tela, sabe lo que hace, por eso no exhibe pena ni arrogancia; Simonetta, la de la exquisita blancura, eleva su figura delgada -elementos eróticos-: otra tensión poética.

Se resuelve la tensión que aparece en el segundo verso, pues al inicio del primer terceto se alude a Angelo Poliziano -Policià- quien dice un verso del gusto de la mujer en cuestión (Poliziano era el cantor de los amores de ésta y Giuliano de Médici). Botticelli le coloca un collar de rosas y le parece (leo que ya adornada con el collar) bella, diáfana y suntuosamente peinada con una trenza.
Éste coloca, con arte, sobre ella los vaporosos velos que habrán de completar su vestido, hasta aquí parece que la están vistiendo para una ocasión importante.

Pero algo sucede hacia los últimos dos versos bastante transparentes. Botticelli reemprende su gran obra con fe sincera: Simonetta Vespucci posa de Primavera. Es una representación poética de una obra pictórica. Se trata de El Nacimiento de Venus. Es écfrasis.
Todo queda claro: la segunda tensión que se presentó en el verso 8. Botticelli pinta a Simonetta como la ninfa Primavera quien, alzando su forma esbelta, cubre a Venus con el manto enriquecido de encajes y joyas.
El proceso de "vestir" a Simonetta-Primavera es, evidentemente, el proceso de pintarla: su vestido de brocatel; su rostro sereno, "sens pena ni arrogància"; el collar de rosas y los velos vaporosos, incluso el color blanco, eran, quizá, los últimos detalles de la modelo. Aunque, como Botticelli acabó su obra años después de la muerte de Simonetta, aquellos elementos pueden ser una alusión, pues el "homenaje" ya estaba hecho, aparece en El Nacimiento.
El adjetivo "gran" -del verso 13- puede tomarse de dos maneras: en la una se obvia la pericia de Botticelli y la belleza de su pintura; en la otra es la sola alusión al tamaño del lienzo -184.5 cm de alto por 285.5 cm de ancho-. Considero que ambas interpretaciones son viables.

Tanto la pintura como el poema contienen elementos eróticos importantes. En el caso de la primera es la actitud de Venus, el no taparse por completo; la piel blanca y el cabello dorado son imágenes recurrentes para describir la perfección femenina (quién mejor que Venus).
Para el segundo, lo erótico recae en la construcción -o la "impresión en el lienzo"- de Simonetta Vespucci, se la viste con las mejores ropas, se le atribuye un piel blanca y una figura esbelta; su cabello, pese a que no conocemos su color, está trenzado, atributo digno de alabarse.